Soberanía Tecnológica: Software Libre en el Estado

Existen iniciativas para promover el uso de software libre en el Estado (Nacional, Provincial o Municipal). A todas estas iniciativas se ha contestado desde el sector del software privativo con acaloradas advertencias de las terribles consecuencias que pueden acarrear la falta de un soporte pago, la caída de los puestos de empleo, la caída de ingresos por falta de ganancias de las empresas, la brecha de aprendizaje que deberían hacer los usuarios y el público en general debido a que es menos amigable y otros argumentos que ya van cayendo en la oscuridad de la historia.

Los representantes más nombrados sobre este tema, la vanguardia de la fe privatista son Carranza y Asociados del año 2006 y por supuesto los representantes legales de Microsoft en cada uno de nuestros países, por lo que tomaré el intercambio epistolar entre el gerente de Microsoft Perú y el congresista peruano Edgar Villanueva Nuñez, quién impulsaba la adopción de software libre en su país el año 2002. Les recomiendo la lectura de ambos documentos ya que creo aclaran mucho más que mi humilde nota una problemática cargada de lobbismo y soberanía tecnológica arrebatada. En este artículo se trata de desmitificar los puntos más salientes de los argumentos privatistas como “si se adopta el software libre se destruirá la industria del software” o “el software libre es económicamente inviable”. Primero debemos definir qué es lo que se comercializa cuando hablamos de vender software. El software es una obra intelectual por lo que se ajustan a licencias de explotación y autoría como un libro o cualquier obra de arte, ahora esta particular expresión intelectual no se ajusta a los cánones de la manufactura tradicional y puede elegir desde hace treinta años la licencia bajo la cual distribuirse.

“¡Si se adopta el software libre se destruirá la industria del software!” Esta frase es el gran caballito de batalla, el espantapájaros perfecto de los promotores políticos del software libre. Debemos entender al software como una herramienta y como toda herramienta en el mercado tiene un valor costo y otro valor beneficio. O sea: tiene un valor producido directamente por el costo de su producción (sueldo de los programadores, estructura física, etc) y un valor beneficio que lo da el mercado. Tomemos por ejemplo el dato que nos diera Paideia al bajar NeoOffice a un costo de 10 dólares mientras el Home Office ronda los 149 dólares. ¿Por qué esta diferencia? ¿Acaso Microsoft tiene una plantilla de miles de empleados y Apache no? ¿El equipo que produce Home Office es innumerablemente mayor que el de NeoOffice? No, ambos equipos están formados por una plantilla similar. La de Microsoft cambia según el rendimiento y la utilidad de sus programadores, la de NeoOffice muta comunitariamente, su plantilla se divide en un equipo TEAM compuesto por dos programadores, un equipo Devel que programa el LibreOffice original y miles de colaboradores a nivel mundial ayudando con las mejoras y la amigabilidad (usabilidad) del programa. Y en realidad como apuntan los desarrolladores de NeoOffice nada impide arancelar el producto, la diferencia es que se basa en un valor costo real, mientras el software privativo se basa en los beneficios.

“El software libre es inviable” El otro argumento es que el software libre es económicamente inviable y encierra mayores costos ocultos. Esto es totalmente inexacto. El software libre posee dos características fundamentales la posesión de la propiedad del código por su desarrollador (en el privativo esta propiedad es transferida a las empresas) y un desarrollo forkeado que es motivado por fines diferentes al dinero, por lo que podemos acceder a él de manera gratuita o por valores simbólicos. Mientras un software privativo es abandonado y discontinuado, el software libre puede ser continuado porque sus fuentes están a disposición de todos. Al desarrollar las licencias GPL o Copyleft se ha tenido en cuenta que los autores no tengan una pérdida patrimonial al aumentar los consumidores ya que es una creación intelectual, que se mejora y se extiende por miles de personas como es el caso de Linux (núcleo del sistema GNU-Linux) o cualquier otra creación del software libre como Debian, Gentoo, Octave, Abiword, etc. ¿Por qué desarrollar software libre si no hay dinero por ventas? Pues en realidad cualquier conocedor de software sabe que la producción de software significa para cualquier empresa un gasto, inclusive para aquellas que lo desarrollan ya que se dedican a crear un software para uso limitado, personalizaciones y spin de software para otras empresas, por lo que deben adquirir licencias, llegar a acuerdos licenciatarios y a fusiones de proyectos. Para esas empresas el software libre significa una ganancia, porque les facilita enormemente el mantenimiento a los nuevos entornos este modelo es el adoptado por Apple y su OS X basado en software libre que ellos cierran. El fantasma que agitan “asesores” como Carranza de la muerte de la industria del software es totalmente falsa. La actividad del software libre ubica en su lugar a una industria llevada a niveles épicos de salvación o destrucción digital del mundo. Tiene que quedar en claro que los costos reales de un software son los de mantenimiento y no los de desarrollo y justamente este costo en el software libre es muy barato. Por eso empresas como Apple, Novel, o inclusive IBM han desarrollado plataformas libres para luego aplicar esos desarrollos a sus productos. Y esto no ha hecho que esas industrias del software privativo mueran. Por el contrario Apple nunca tuvo el desarrollo que ha logrado en estos años. Un modelo como el de Microsoft sí está en declive.

Una vez desmentidos dichos argumentos… ¿Por qué adoptarlo en el Estado? La razón principal es porque puede ser auditado por cualquier ciudadano. Los tutoriales para auditar el software libre están a disposición de cualquiera en la red. Ha sido nuestra política hacerlo así, y dar estas herramientas desde el inicio. Para que cualquier adopción de blackdoors pueda ser detectada de inmediato. La otra razón sin dudas es el ahorro en patentes y licencias, por parte del estado, pudiendo abocar estas a otras áreas más importantes como la salud y la educación. El modelo de software libre ha demostrado ser exitoso de esta forma. No necesita de licencias pagas para su desarrollo. Esto no significa que no habrá gastos. Los habrá para hacer la migración de las terminales a GNU/Linux, para asesorar y formar a los agentes públicos en el uso de herramientas libres y en un mantenimiento permanente. O sea habrá gastos por el servicio, no por el uso. Esto se calcula produce ahorros hasta del 60% en los gastos multimillonarios del estado en digitalización.

Fuente de la noticia: http://www.mdzol.com/nota/518322-soberania-tecnologica-software-libre-en-el-estado/

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